Historia de la tienda

Casa Seseña tiene su único establecimiento actual en la calle de la Cruz, nº 23 de Madrid, España. Es una bonita tienda que conserva la decoración propia de los comercios madrileños de finales del siglo XIX. Esta calle madrileña llegó a albergar en su corta extensión más de una docena de sastrerías de las que tan solo se ha mantenido la Casa Seseña. Fue fundada en 1901 por Santos Seseña Rojas, joven sastre que confeccionaba, entre otras prendas, la capa española, por entonces prenda de abrigo de uso común en el vestir del hombre español. No obstante, a lo largo de esos primeros años del siglo XX la capa española iba a ir poco a poco dejando de usarse y desapareciendo de la calles. A una prenda pensada para caminar con ella sin prisas, ni apreturas, los cambios de las modas y costumbres y el creciente ritmo del siglo no le podía sentar bien y las capas empezaron a dejar de ser prenda habitual y obligada. En esta época, cuando ya las sastrerías de Madrid habían abandonado su confección, Santos Seseña se da cuenta, intuye, que a pesar de su virtual desaparición, la capa está en el sentir popular como una prenda representativa y elegante, plena de significados y propicia para resaltar la personalidad de quien la lleve, y decide, no solo seguir confeccionando capas, sino especializarse en su diseño creando modelos acordes con los nuevos tiempos sin dejar de hacer los modelos más clásicos.

De estos primeros años del siglo XX le viene su fama a Casa Seseña. Gracias a la visión inteligente y emprendedora de su fundador que contra modas y modos, como él solía decir, se empeñó en seguir fabricando artesanalmente, con la mayor calidad, la capa española. Es decir, desde sus comienzos la Casa Seseña ha mantenido la tradición sin descuidar la modernidad que los tiempos iban imponiendo. Quizá sea esta sea la razón principal que ha permitido que hoy esta empresa siga en la misma calle, en el mismo local, regida por la cuarta generación de la misma familia, vendiendo el mismo producto desde hace más de cien años, sin que guerras europeas y civiles, posguerras infinitas, crisis y depresiones económicas, cambios sociales y políticos lo hayan podido impedir. Toda una odisea comercial.

Santos Seseña Rojas murió en 1960. Desde 1927 había contado con la inestimable ayuda de su único hijo varón Tomás Seseña Palacios que murió prematuramente en 1958. Tomás Seseña, abogado de amplia cultura y dotes artísticas supo conectar el producto familiar con los sectores de la sociedad sensibles y propicios a mantener la capa española en uso y rodearla del prestigio social. Colaboró con la ciudad de Madrid en numerosas iniciativas culturales, en especial en el terreno teatral y musical, labor que le fue reconocida por el Ayuntamiento madrileño con la medalla de la ciudad. Tras su desaparición, Concha Diez Lafuente, su viuda, y sus seis hijos, son los llamados a continuar con la empresa. Tras un difícil periodo de cinco años en los que Concha Diez fue eslabón importante de esta historia, en 1965 se hace cargo de la empresa el nieto menor del fundador, Enrique Seseña Diez que impulsa la empresa, renovando personal, especializando el negocio en la venta exclusiva de capas y montando taller propio donde no solo se cortan las capas una a una, sino que se cosen con el máximo respeto a los procedimientos de la artesanía manual. Esta nueva situación permite ampliar la producción a modelos femeninos y se logra extender, con éxito, el uso de la capa clásica también a la mujer, que a partir de estas fechas representa el cincuenta por ciento de la clientela. En 2009, Enrique Seseña se retira y entrega la responsabilidad de la empresa familiar a sus hijos Marcos y Daniel Seseña Blasco que constituyen la cuarta generación y que en la actualidad dirigen el negocio en funciones de gerencia y relaciones externas, respectivamente.

Estas sencillas historias se fraguan gracias a los esfuerzos, a las ideas y sobre todo a la entrega de las personas que han trabajado a lo largo de tantos años en Casa Seseña y que forman parte por derecho propio de la historia de la casa. Pedro Nielfa, Florencio Córdoba, Antonio Prado y Maricarmen López son un ejemplo de esa entrega, siempre identificados con la fama y los fines de la firma a la que dedicaron tantos años.

A lo largo de estos 110 años Casa Seseña ha vendido capas al mundo entero. Su tienda es visitada por los madrileños y por los viajeros más diversos que buscan en el centro de Madrid sus esencias y que encuentran en Seseña esos aromas que tiene la historia de las ciudades viejas de la que los Seseña forman parte y a la que siguen contribuyendo.

Desde 1998 la casa cuenta con tienda virtual y recibe encargos desde todos los rincones del mundo. La cuarta generación ya desarrolla proyectos de expansión a través de los nuevos instrumentos de comunicación para ofrecer a las personas interesadas información de productos y poner a su alcance textos y documentación gráfica de la historia de la Casa.